domingo, 17 de abril de 2022

El 56% de las empresas perderá personal si no ofrece teletrabajo

El 72% de los directivos observa un incremento de la productividad al estar en casa, según un informe de Poly.


El teletrabajo ha pasado de ser algo minoritario a un requisito indispensable para la atracción de talento en menos de dos años. Lo corrobora el estudio Reclutar, retener y crecer, elaborado por Poly, que concluye que el 56% de las organizaciones es consciente de que si no aborda planes de trabajo híbrido comenzará a perder personal y no será capaz de atraer nuevos profesionales.

Esta nueva modalidad de trabajo está demostrando un impacto muy positivo en la productividad. Así lo apuntan el 72% de las empresas (74% en España), que advierten un incremento medio de la productividad en un 27% (28,5% a nivel nacional).

Pero estos datos contrastan con lo que está pasando en la gestión de los recursos humanos: el 52% de las compañías sostiene que el trabajo híbrido es algo pasajero y el 19% está exigiendo a sus empleados que vuelvan a las oficinas de forma totalmente presencial. España es, junto al Reino Unido, el país donde menos se comparte esta visión: un 45% de las empresas cree que el teletrabajo ocasional debe dejarse atrás. Asimismo, el 86% de los directivos españoles defiende que los empleados deberían poder solicitar trabajo flexible desde el primer día. Un porcentaje superior al del resto del mundo (80%).

En el caso de España, solo un 39% de las compañías considera estar plenamente preparada para abordar la modalidad híbrida. El 45% reconoce que están adaptadas para funcionar con este sistema en el corto plazo, pero que no cuentan con una estrategia a largo plazo. El resto del mundo parece estar ligeramente más preparado, pero aún con muchas lagunas por cubrir: el 48% de las organizaciones asegura estar preparadas, pero un 37% admite que solo para el periodo más inmediato. Una mayor organización es uno de los reclamos más repetidos. En concreto, el 84% de los encuestados a nivel global (94% en España) echa en falta unas normas más claras sobre el número de días que los empleados deben pasar en la oficina.

Por su parte, los estragos de la pandemia ya empiezan a dejarse ver en las plantillas. El 58% de las empresas a nivel global reconoce haber experimentado una mayor rotación de personal desde que comenzó la expansión del coronavirus. Un porcentaje que se sitúa en el 54% en el caso de España. Una cifra muy similar a la del resto de vecinos europeos, como Francia, Alemania y Reino Unido.

La principal razón que lleva a las personas a dejar su puesto de trabajo es la búsqueda de desarrollo profesional. Esta variable cobra aún más peso en España (26%) que en el resto del mundo (19%). La mayor flexibilidad (14%) y el descontento por la gestión del Covid (6%) completan el podio.

En este sentido, el teletrabajo también tiene contrapartidas. El estudio recoge que el 60% de las organizaciones considera que si los trabajadores no están en la oficina, no podrán construir las relaciones que necesitan para progresar en su carrera profesional. Si bien en el caso de España, el grado de preocupación cae al 55%. En esta línea, el 74% de las corporaciones cree que el trabajo en remoto ha hecho que fomentar la cultura corporativa haya sido más complicado que nunca.

Frente a ello, algunas compañías están optando por rediseñar los espacios de trabajo de forma que tanto quienes acuden presencialmente como quienes se conectan en remoto tengan una experiencia similar. En este sentido, destaca la inversión en aplicaciones cloud y para la colaboración (92%). Mientras tanto, en el interior de las oficinas predomina la creación de diferentes espacios adaptados a cada necesidad: áreas de colaboración (36%), de desconexión (32%) y de concentración (31%).

La salud mental ha sido otro de los grandes retos que se ha puesto sobre la mesa como consecuencia de la pandemia. El 67% de las compañías reconoce que tienen el deber moral de proteger a sus empleados de la sobrecarga de trabajo, sobre todo como consecuencia de que se esté dejando atrás el tradicional horario de nueve a cinco en favor de jornadas más extensas y menos delimitadas. Pero pocas se han puesto manos a la obra. Solo la mitad de las organizaciones (51%) afirma estar tomando medidas para evitar que las personas tengan la sensación de que tienen que estar permanentemente conectadas.

Fuente.

viernes, 15 de abril de 2022

Quiénes son los 'empáticos oscuros' y por qué hay que tener cuidado con ellos

A veces para dañar a los demás tenemos que entenderlos bien. Un nuevo estudio cambia por completo la idea que teníamos de las personas agresivas o peligrosas

Ya sabemos que las personas con "rasgos oscuros de personalidad", como la psicopatía o el narcisismo, tienen más probabilidades de ser insensibles, desagradables y antagónicas por naturaleza. Aunque todos participamos en mayor o menor medida de esos rasgos, y esto no equivale a ser diagnosticados con un trastorno de personalidad.

Tradicionalmente, se considera que las personas que tienen muchos rasgos oscuros tienen déficit de empatía, lo que las hace potencialmente más peligrosas y agresivas que el resto de los que podríamos considerar 'normales', pero un nuevo estudio tiene mucho que decir al respecto, informa 'Science Alert'.

Resulta que el estudio llegó a la conclusión de que hay un grupo de personas con rasgos oscuros que, sin embargo, también tienen capacidades empáticas por encima del promedio; lo que los expertos llaman "empáticos oscuros". Y se han ganado una reputación bastante peligrosa, aunque, ¿qué hay de cierto en todo esto?

Los rasgos oscuros de la personalidad incluyen la psicopatía, el maquiavelismo y el narcisismo, denominados colectivamente la "tríada oscura"



Los rasgos oscuros de la personalidad incluyen la psicopatía, el maquiavelismo y el narcisismo, denominados colectivamente la "tríada oscura". Mientras que la psicopatía se refiere a personas con encanto superficial e insensibilidad (a menudo muestran un estilo de vida errático y un comportamiento antisocial), el maquiavelismo se relaciona con aquellos con una naturaleza explotadora, cínica y manipuladora. Por último, el narcisismo se caracteriza por la superioridad y el pensamiento grandioso.

Los rasgos oscuros, particularmente la psicopatía y el maquiavelismo, se han asociado consistentemente con un comportamiento agresivo y antisocial. Por ejemplo, la falta de empatía (específicamente afectiva) es un sello bien documentado en la psicopatía clínica. Una de las razones por las que las personas con rasgos oscuros lastiman a otras personas o tienen dificultades en las relaciones es la falta de empatía subyacente.

"Para manipular a los demás en tu propio beneficio, o incluso disfrutar del dolor de los demás, debes tener al menos cierta capacidad para comprenderlos"

Sin embargo, otros estudios apuntan que algunas personas con rasgos oscuros tienen niveles más altos de empatía que los promedio. "Esto tiene sentido en cierto modo, ya que para manipular a los demás en tu propio beneficio, o incluso disfrutar del dolor de los demás, debes tener al menos cierta capacidad para comprenderlos", apuntan fuentes de la investigación.

En la investigación, con 1.000 personas, les pidieron que contestaran un cuestionario. Los empáticos oscuros sacaron puntuaciones más altas tanto en rasgos oscuros como en empatía. Curiosamente, este último grupo obtuvo una puntuación más alta tanto en la empatía cognitiva como en la afectiva. No eran tan agresivos como el grupo tradicional de la tríada oscura, lo que sugiere que estos últimos probablemente sean más peligrosos, pero aunque su agresividad estaba limitada, no se encontraba eliminada por completo en sus caracteres.

Estas personas no dudaban en herir o manipular a las personas a través de la exclusión social, el humor malicioso y la inducción a la culpa

Tampoco dudaban en herir o manipular a las personas a través de la exclusión social, el humor malicioso y la inducción a la culpa. Sus puntuaciones fueron un poco más altas en neuroticismo, pero no puntuaron más alto en depresión, ansiedad o estrés. De hecho, informaron que se juzgaban a sí mismos con más dureza que aquellos con personalidades de la tríada oscura.

Aunque la agresividad reportada por los empáticos oscuros no fue tan alta como la del grupo tradicional de la tríada oscura, el peligro de este grupo es que su empatía, y probablemente las habilidades sociales resultantes, hacen que su oscuridad sea más difícil de detectar. Todavía es pronto, pero estudios como este pueden llevar a entender mejor la empatía.

miércoles, 13 de abril de 2022

Trucos para buscar trabajo en Canarias

Si tu intención es buscar trabajo en Canarias estás en el post adecuado. Aquí vamos a proporcionarte las herramientas necesarias para que tu búsqueda se convierta en un éxito.

Lo primero que necesitas es estar inscrito en el Servicio Canario de Empleo (SCE). 

Ellos mismos te ayudan a hacerte un buen currículum con una herramienta online que han creado muy fácil e intuitiva.

Una vez que tienes tu CV, es hora de iniciar la búsqueda de empleo.

1.- Buscar trabajo en Canarias a través de Internet

Hoy día Internet es sin duda la primera parada en la búsqueda efectiva de empleo. Es rápido y muy eficaz. Puedes buscar en distintas páginas dedicadas a ello:

Portales de Empleo

Son varios los portales de empleo que en estos momentos tienen publicadas ofertas de empleo en Canarias, tanto en las capitales, como en el resto de ambas provincias. Entre otros podemos citar tablondeanuncios.com, infojobs, infoempleo, fpempleo.net o milanuncios.

Ahora mismo hay publicados más de 1300 anuncios de empleo en Canarias, más de 800 en Las Palmas y unos 500 en Santa Cruz de Tenerife. Te dejo más abajo algunos ejemplos de ofertas de trabajo en Santa Cruz de Tenerife publicadas en algunos portales de Internet

 


PELUQUEROS/ESTILISTAS DE AMBOS SEXOS

Por apertura nuevo centro de belleza integral en Tenerife Sur, importante empresa italiana selecciona peluqueros/estilistas de ambos sexos, jóvenes y dinámicos, para incorporación tras formación específica de nuestra metodología y concepto de trabajo. Imprescindible formación profesional en peluquería con diploma. Interesados enviar Currículum Vitae con foto oferta de empleo peluqueros/estilistas de ambos sexos.

SE BUSCA MANICURISTA

Se busca manicurista para formar parte de nuestro equipo: Si tienes experiencia, te encanta tu profesión, quieres formar parte de un centro de estética y eres autónoma solo tienes que ponerte en contacto. oferta de empleo se busca manicurista .

SE NECESITA ALBAÑIL EN TENERIFE

Empresa de servicios busca Albañil Autónomo para trabajar en la isla de Tenerife, con experiencia en reparaciones de siniestros del hogar. Es imprescindible ser Autónomo con vehículo y herramientas propias. oferta de empleo se necesita albañil en tenerife.

Redes sociales 

Utiliza todas las redes sociales en las que tengas un perfil. Empezando por WhatsApp y terminando por redes sociales profesionales como LinkedIn. 

Los grupos de Facebook funcionan muy bien a la hora de buscar empleo. Ve uniéndote a varios donde la temática sea Empleo en las Islas Canarias.

2.- Entregar el CV en mano 

Sí, puede parecer antigua esta táctica, aunque es muy eficaz, especialmente si buscas trabajo cerca de tu lugar de residencia. Ponte un calzado cómodo y date una vuelta por las empresas, comercios o zonas de restauración y turismo de Canarias para entregar donde te convenga tu CV.

3.- Servicio Canario de Empleo

En el Servicio Canario de Empleo ofrecen un servicio individualizado donde podrás renovar tu demanda de empleo, crear tu currículum y encontrar ofertas de trabajo en la islas. Además, para las personas apuntadas en el paro, ofrecen cursos gratuitos con certificación homologada para que puedas seguir formándote mientras buscas un nuevo empleo. Para poder inscribirte tendrás que pedir cita en tu centro más cercano, ahí también te orientaran con todo lo relativo a cuestiones formativas. 

4.- Ayuntamientos

En los Ayuntamientos podrás encontrar convocatorias de bolsas de empleo. Tanto en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife como en el de Las Palmas de Gran Canaria y en el de todas sus localidades. Al igual que en el Servicio Canario de Empleo, disponen de cursos completamente gratuitos para seguir formándote: cursos para mejorar tu nivel de inglés, tu conocimiento sobre internet o sobre los procedimientos administrativos. 

5.- Empresas de trabajo temporal ETT 

Este es otro recurso muy común que tienes a tu disposición, sobre todo si estás buscando realizar trabajos generalmente a tiempo parcial o de corta duración. Aunque en muchos casos es una buena forma de “Meter la cabeza” en la empresa en la que quieras trabajar. Muchas grandes empresas contratan trabajadores a través de las ETTs para sustituciones, aumento de la carga de trabajo, etc. Algunas de las más populares en Canarias son Activa Canarias RRHH  o Adecco. 

6.- Agencias de colocación

Estas agencias ayudan, por un lado,  a las personas a buscar empleo y por otro, a los empleadores a la contratación de los trabajadores adecuados. Algunos ejemplos en las islas son: 

● FUNDEFO CP: 35200

● Fundación Proyecto Don Bosco CP:35005

● Empresas de Recursos Humanos de la Fundación ONCE CP:35002

● Fundación ADSIS CP: 35016 

Como has visto estas son las principales formas de encontrar empleo, pero lo principal es tener una buena actitud y no darte por vencido.¡ Mucha suerte!


miércoles, 6 de abril de 2022

Mindfulness en neurociencia cognitiva

Mindfulness se define como una forma de ‘atención consciente y deliberada, en el momento presente y sin juzgar’.


Esta definición ha sido mayoritariamente aceptada en la comunidad científica, aunque pueda dar lugar a múltiples interpretaciones y, por lo tanto, carezca de la claridad suficiente en el estudio de las bases neurofisiológicas de las prácticas de mindfulness. El entrenamiento es un elemento central en los programas basados en mindfulness. La repetición de ejercicios pautados podría mejorar funciones básicas como la atención, la regulación emocional o el descentramiento, asociados a variaciones funcionales y estructurales en el sistema nervioso. En palabras de Kabat-Zinn: mindfulness ‘... se consigue concentrándose en un objeto primario (comúnmente el flujo sucesivo de inspiraciones y espiraciones) hasta que la atención es relativamente estable, y luego permitiendo que el campo de objetos de atención se expanda (generalmente por etapas) para incluir, en última instancia, todos los eventos físicos y mentales (sensaciones corporales, pensamientos, recuerdos, emociones, percepciones...). La expansión del campo de atención se enseña gradualmente a lo largo de varias sesiones’.

La neurociencia del mindfulness aporta conocimiento más detallado de la activación cerebral basal, los mecanismos de regulación de la atención, las emociones y la autorreferencia. El campo es muy extenso y son muchos los grupos de investigación que se dedican a entender el mindfulness a través de los mecanismos cerebrales subyacentes. En este artículo hacemos un recorrido por los trabajos que consideramos de mayor interés para el lector que quiere tener un conocimiento de la base neuronal del mindfulness. Además, no podemos ser ajenos a las disyuntivas del contexto de investigación en mindfulness. En la última parte del artículo analizamos dos de los principales problemas epistemológicos de la neurociencia de mindfulness que se presentan debido al origen precientífico de las prácticas de meditación.

Neurociencia del mindfulness

Es oportuno empezar por definir el mindfulness, aunque sea una tarea compleja. La palabra es polisémica y la práctica de mindfulness involucra múltiples procesos. No obstante, su definición tiene tres significados diferenciados.

En primer lugar, mindfulness se refiere a un conjunto de prácticas que se desarrollan siguiendo un sistema dado con la intención de ejercitar la atención o desarrollar cualidades afectivas, como la ecuanimidad. Las prácticas de mindfulness pertenecerían a un conjunto más grande de prácticas que comúnmente se llaman prácticas de meditación o contemplación. En segundo lugar, mind¬fulness se refiere a un movimiento reciente, que debe su expansión a la creación de un programa basado en el mindfulness para la reducción del estrés y utiliza prácticas que fueron utilizadas en la tradición budista o yóguica, recontextualizadas en un ámbito académico y clínico. En tercer lugar, mindfulness puede ser un constructo psicológico, normalmente cuantificado mediante cuestionarios autoinformados. Se ha construido un gran espectro de constructos con diferentes factores que han tenido más o menos acogida. Quizás uno de los más sintéticos fue propuesto por Shapiro et al, quienes analizaban el constructo en componentes atencionales, motivacionales y afectivos. Así pues, mindfulness es un tipo de atención que se desarrolla en un individuo que es consciente de su propia función atencional, que se enfoca voluntariamente en el presente y que no enjuicia o reacciona ante la experiencia (descentramiento). Pero la situación es muy compleja, pues, aunque se han hecho esfuerzos concertados para proporcionar descripciones consensuadas de la atención plena, siguen existiendo variaciones considerables en cuanto al significado de mindfulness. Ante esta ambigüedad, cabe preguntarse si es necesario desarrollar un constructo de mindfulness para estudiar su impacto desde una perspectiva psicobiológica, o más bien se trata de detectar qué funciones cerebrales, ya conocidas, podrían explicar el potencial terapéutico de las intervenciones basadas en mindfulness. Un buen punto de partida es el que proponen Hölzel et al. En su modelo, dentro de un entrenamiento basado en mindfulness, habría cuatro funciones potencialmente diferenciales; a) regulación atencional; b) consciencia interoceptiva; c) regulación emocional; y d) autorregulación o reorganización de la referencia propia. Nuestro grupo realizó recientemente una revisión de la batería de test psicométricos validados para estimar los cambios psicológicos derivados de una intervención basada en mindfulness mediante un análisis de redes que mostraba los cambios topológicos del estado psicológico como un sistema más que como la composición de variables independientes.


Sensación de bienestar: disminución de la red por defecto

Uno de los temas de mayor relevancia para la neurociencia es la caracterización de la red por defecto. Fue descrita por Marcus Raichle et al como una red de regiones cerebrales que están más activas durante el ‘reposo’ que durante la ejecución de una tarea, es decir, identifica las áreas que reducen su actividad al realizar cualquier tarea consciente. Esas áreas son: a) el lóbulo temporal medial, involucrado en la memoria y la planificación; b) la corteza prefrontal medial, clave en la inhibición, el control, y la evaluación propia y de otros; c) la corteza cingulada posterior, motor de la integración emocional y la discriminación de la información relevante; d) la precuña ventral, que integra información de las áreas sensoriales; y e) la corteza parietal, principalmente las áreas motoras del lenguaje. Caracterizar la red por defecto nos lleva a la descripción de un cerebro en ‘reposo’ o ‘que no hace nada’, una mente que vive en la planificación de un futuro, la vivencia de memorias, la experiencia de sensaciones, la escenificación de hipotéticos escenarios donde somos el actor protagonista y mucho diálogo interior de contenido autobiográfico. Todo ello de forma espontánea y rápidamente cambiante. Ésta es también la descripción de una mente divagante o que vive en un estado de ensoñación. La mayoría de las personas pasan en dicho estado aproximadamente el 47% del tiempo. Si consideramos que una actividad elevada o persistente de la red por defecto correlaciona con estados de infelicidad percibida, su disminución debería contribuir al bienestar. En 2011, un consorcio de universidades americanas mostró que la meditación reduce la actividad de la red por defecto, especialmente en las cortezas medial prefrontal y la cingulada posterior y la precuña, y con ello el ajetreo mental y la satisfacción subjetiva percibida. Dicho estudio mostraba, además, que la disminución de la actividad de la corteza cingulada en la red por defecto estaba relacionada con una reorganización del sentimiento de sí mismo. La disminución de esta área en meditadores sugiere también que la red por defecto está menos centrada en la idea de yo, menos ‘egocéntrica’ o autorreferencial. Los cambios observados en la red por defecto en meditadores de larga trayectoria no se limitan sólo al tiempo de la práctica, sino que su disminución es estable en el tiempo y se convierte en un rasgo característico de su cerebro. Como veremos en la descripción de los mecanismos neuronales de la atención, siguiente subsección, la red por defecto es un atractor al que converge el cerebro en momentos en que ‘olvidamos’ el objeto de la atención, es decir, cuando nos distraemos. Diversos estudios han mostrado que meditadores expertos recurren con menor frecuencia a esta red que los principiantes. Una de las aplicaciones de las intervenciones basadas en mindfulness se centra en aumentar la calidad de vida de personas con dolor crónico a través de la reducción de su incrementada actividad de la red por defecto. Estos artículos se convertían en semilla para entender los mecanismos neuronales de por qué el mindfulness contribuye significativamente a mejorar la calidad de vida. Aunque la red por defecto tiene un papel crucial en la creatividad, la planificación, y la consolidación de las memorias y de la identidad, la bibliografía científica señala, como decíamos, el excesivo tiempo que pasa el cerebro en dicha red. La estadística, señalada más arriba, del 47% del tiempo y su correlación con la insatisfacción vital llevan a propagar la reducción de la red por defecto como medida de bienestar.

Fuente: Neurología.

domingo, 13 de marzo de 2022

La pandemia que cambió el trabajo para siempre

Tras una pandemia devastadora, millones de personas han muerto y las vidas de muchas más han sido afectadas. Muchos de quienes sobreviven, desgastados por la sensación de que su trabajo es inútil y por la brecha infranqueable que separa a los ricos de los demás, se niegan a volver a sus antiguos trabajos o renuncian en masa. Agotados de trabajar en exceso por un sueldo mísero, sienten que merecen una vida mejor.


Esta podría ser una historia actual, pero también es el patrón que surgió en toda Europa después de una de las pandemias más mortíferas que se hayan registrado en la historia, la de la peste negra.

Las luchas por los salarios y el valor del trabajo que definieron los años después de la peste fueron, en cierto sentido, tan dramáticas como la pandemia misma. Al final, estalló la violencia en Europa. Teniendo en cuenta nuestra situación actual, vale la pena prestar atención a la cadena de acontecimientos que condujeron, eslabón por eslabón, de la pandemia al pánico y a la insurgencia sangrienta.

La peste negra, como ahora la llamamos, fue abriéndose paso por el continente euroasiático de 1347 a 1351. El historiador árabe Ibn Khaldun la recordó con horror: “Las civilizaciones oriental y occidental vieron la llegada de una destructiva plaga que devastó naciones e hizo que la población desapareciera. Engulló muchos de los atributos de la civilización y acabó con ellos”.

Europa, donde la peste fue especialmente devastadora, perdió más o menos entre una tercera parte y la mitad de su población (aunque los historiadores todavía debaten la cifra). “Muchas tierras y ciudades quedaron desoladas”, escribió el historiador italiano Giovanni Villani en 1348. “Y esta peste duró hasta _____”. Nunca pudo escribir la fecha, la peste se lo llevó antes de que eso sucediera.

Cuando pensamos en la peste negra, tendemos a pensar en las escenas horripilantes que se relatan en las ciudades: los cadáveres amontonados, las fosas donde se arrojaban los cuerpos, sin que se les diera sepultura. Sin embargo, lo que los contemporáneos también encontraron espeluznante fue lo que vieron en el campo: no fueron escenas de destrucción, sino visiones de abundancia y crecimiento. Campos de cereales listos para la cosecha bajo el sol. Vides cargadas de uvas. Estas imágenes eran inquietantes porque sugerían que no quedaba nadie vivo para recoger las cosechas.

“Muchas fincas bellas y nobles / yacen ociosas sin quienes las trabajen”, escribió el poeta y compositor Guillaume de Machaut, quien sobrevivió a la peste escondiéndose en su torre. Su poema continúa:

El ganado vaga sin rumbo

Los campos yacen en el absoluto abandono

Pastando entre los maizales y las vides

Van donde les place

Y no tienen amo, ni pastor

Ningún hombre que junte el rebaño

Después del colapso demográfico, hubo una tremenda escasez de mano de obra. Y así, después del impacto inicial, acorde con las predicciones que harían los economistas modernos, el precio de la mano de obra se disparó. Machaut escribió:

Ningún hombre pudo hacer que se labraran sus tierras

Ni se cosecharan sus granos ni se cuidaran sus vides

Ni aun pagando el triple

No, seguramente, ni siquiera pagando veinte veces más

Porque tantos habían muerto

Los trabajadores de todo tipo —los campesinos jornaleros, los artesanos en las ciudades, incluso los párrocos miserables que habían tenido que darle los sacramentos a los moribundos— analizaron su vida cuando la pandemia cedió y revaluaron su valor. Vieron un sistema que se inclinaba imposiblemente en su contra.

Por ejemplo, en Inglaterra, cerca de la mitad de la población estaba legalmente atada a la tierra en régimen señorial, obligada a trabajar para su señor local. Sin embargo, de repente, estos trabajadores parecían tener cierto poder de negociación. Ya no estaban obligados a soportar exigencias irrazonables. Sus empleadores ya no podían dar por hecho que trabajarían para ellos.

Para empezar, necesitaban salarios más altos para enfrentar la inflación rampante que siguió a la peste: en Inglaterra, a pesar de la disminución del costo de algunos productos básicos como los cereales, los precios de los bienes de consumo en general aumentaron cerca de un 27 por ciento de 1348 a 1350. Los jornaleros se quejaban de que no podían cubrir sus necesidades básicas y, si no se les pagaba lo que pedían, abandonaban el arado, huían de las aldeas de sus señores y se marchaban en busca de un mejor trato.

El golpe demográfico no ha sido tan brutal durante la COVID-19, pero aun así los trabajadores estadounidenses han revaluado lo que significa trabajar y lo que vale su trabajo —y un número histórico ha abandonado su empleo como parte de la Gran Renuncia de los últimos meses. Alrededor del tres por ciento del total de los trabajadores estadounidenses renunciaron a sus empleos tan solo en noviembre, según informó el Departamento del Trabajo. De acuerdo con una encuesta de septiembre, el 46 por ciento de los empleados de tiempo completo estaba considerando cambiar de empleo o en busca de uno.

En especial los puestos de trabajo mal pagados que no requieren especialización se han vuelto difíciles de cubrir, mientras que las redes sociales están llenas de debates airados sobre cómo son necesarios dos o incluso tres empleos para pagar el alquiler promedio en una ciudad promedio.

En los últimos meses se han producido varias huelgas de gran repercusión en las que los trabajadores exigen una compensación justa, con notables éxitos sindicales en Kellogg y Deere. En este sentido, estamos viendo ecos de la situación que siguió a la peste negra, ya que los trabajadores se niegan a volver a las condiciones prepandémicas y han revaluado sus necesidades y su valor. Demasiados cambios en dos años. El mundo es otro.

A medida que nos dirigimos hacia una nueva era pospandémica, las tensiones en el mercado laboral del siglo XIV pueden enseñarnos algo sobre la inestabilidad que se avecina.

En los años posteriores a la peste, los terratenientes de los señoríos y los nobles de toda Europa observaron, primero con indignación y luego con furia, cómo la gente abandonaba sus trabajos y se iba a buscar una vida mejor. Lo que siguió fue una ola de leyes provocadas por la histeria que intentaron devolver la economía a lo que había sido antes de la peste. Los estatutos y las ordenanzas congelaron los salarios en los niveles anteriores a la peste; hicieron que fuera ilegal abandonar la tierra del amo, que fuera ilegal huir; en la práctica, hicieron que el desempleo mismo fuera ilegal.

El Estatuto Inglés de los Trabajadores condenaba a los campesinos que huyeran de sus contratos señoriales a que se les marcara una ‘F’ en la frente, por ‘Falsedad’. En Italia, las nuevas leyes laborales florentinas, llamadas abiertamente “contra los trabajadores rurales”, declaraban que aquellos que descuidaran las tierras de su amo podían ser juzgados como rebeldes y se les podía arrastrar por las calles con cadenas al rojo vivo y enterrarlos vivos.

La presión continuó aumentando: por una parte, una nueva mano de obra envalentonada exigía un salario digno, la posibilidad de prosperar; por la otra, los reyes y los consejos, los señores y los ricos comunes, estaban decididos a que nada cambiara.

Al final, la presión fue demasiada. En la segunda mitad del siglo, la violencia estalló en toda Europa. Los trabajadores tomaron las calles de las ciudades importantes. Quemaron los registros señoriales y los contratos de trabajo. Destruyeron toda evidencia de su servicio y sus vínculos con la tierra.

Un conmocionado cronista de Francia escribió en 1358 que los campesinos indignados “asesinaron, mataron y masacraron sin piedad a todos los nobles que pudieron encontrar, incluso a sus propios señores. Y no solo eso: arrasaron con las casas y fortalezas de los nobles”.

En respuesta, los nobles comenzaron a incendiar los poblados y a asesinar a los jornaleros. El mismo cronista francés describe que atacaron “no solo a los que creían que los habían dañado, sino a todos los que encontraron, ya fuera en sus casas o cavando en los viñedos o en los campos”.

En Inglaterra, el resentimiento popular por los impuestos y las enormes desigualdades generaron el vandalismo y la violencia de el Gran levantamiento de 1381. Las turbas ejecutaron al canciller y colocaron su maltrecha cabeza en el puente de Londres. Exigían el fin del señorío y no reconocían otra autoridad más que la del rey.

Por supuesto, existen muchas diferencias importantes entre nuestra situación política y financiera y las de las décadas posteriores a la peste. Empero, el creciente sentimiento de frustración entre la vasta clase trabajadora de nuestro país nos une con esos campesinos y artesanos medievales que desafiaron las expectativas de la élite para buscarse una vida mejor.

A lo largo de los últimos cuarenta años, la mayoría de los estadounidenses han visto como sus salarios se han estancado en relación con el costo de vida. Las leyes fiscales promulgadas en 2017 durante el gobierno de Trump establecieron exenciones que beneficiaban a los ricos de manera desproporcionada. Y nosotros, al igual que los campesinos medievales, estamos ante el espectáculo de los individuos a los que les sobra el dinero y su costoso aventurerismo. Las fortunas de los multimillonarios estadounidenses crecieron un 70 por ciento durante la pandemia y, como nos enteramos este verano, algunos de ellos no han pagado impuestos o han pagado montos ínfimos desde siempre.

Los ricos nos están tomando el pelo al resto en un sistema que está sesgado en nuestra contra. La izquierda y la derecha lo formulan de manera distinta, pero todos estamos conscientes de esa brecha.

El estado de ánimo de Estados Unidos está por los suelos y está dividido hasta lo más profundo. Si vemos hiatos de violencia, predigo que es menos probable que se asemejen a la política revolucionaria de las insurgencias medievales que a las atrocidades irracionales e insensatas que a menudo ocurrían en las sombras de esos levantamientos, cuando las turbas dirigían su mirada a grupos marginales: judíos acusados de envenenar pozos; flamencos acusados de dejar sin empleo a los ingleses, algunos de los cuales fueron perseguidos en las calles y asesinados ante la vista de todos.

Entonces, ¿cómo podemos atender las profundas desigualdades y evitar la violencia ocasionada por el resentimiento?

Los electores estadounidenses necesitan una historia compartida en la que los hechos encajen sin buscar chivos expiatorios ni alimentar la paranoia conspirativa. Es momento de actuar justo porque compartimos algunos fragmentos de la historia: el cansancio y la cautela; la sensación de que no podemos salir adelante; la indignación de que los poderosos nunca sean llamados a rendir cuentas.

Las grandes revueltas medievales reunieron a personas de muy diversa índole, rurales y urbanas: no solo campesinos, sino también artesanos, albañiles, comerciantes menores e incluso al clero. Un movimiento laboral colectivo podría hacer algo similar por nosotros ahora.

Las victorias sindicales de los meses pasados son un gran ejemplo de cómo los trabajadores pueden unirse y aprovechar este momento de disidencia, y un ejemplo de cómo las élites corporativas pueden fortalecer la lealtad de los empleados en un momento en el que hay tanta rotación de personal.


También tenemos que debatir de manera más proactiva la creciente brecha de la desigualdad de ingresos que ha marcado este nuevo siglo. En este momento, el uno por ciento de los que más ganan posee casi un tercio de toda la riqueza de Estados Unidos, mientras que el 50 por ciento de los que menos ganan poseen alrededor del 2,5 por ciento. Hace tiempo que sabemos que una desigualdad tan pronunciada ahoga el crecimiento económico, y esa es una historia que debemos seguir contando.

Pero las respuestas también deben recaer en nuestra propia élite dirigente. Los legisladores de Estados Unidos deben aliviar la tremenda, y potencialmente violenta, presión que se acumula con acciones que aborden aquello que contribuye a nuestro sentimiento nacional de impotencia: aumentar el salario mínimo, ayudar con la deuda, equilibrar el código fiscal para que los ricos paguen lo justo, crear puestos de trabajo sólidos en infraestructuras, y proporcionar cobertura de cuidado infantil y sanitaria para los trabajadores estadounidenses (una medida que también ayudaría a los pequeños empresarios).

En lugar de ver con impotencia las divisiones, podemos buscar que todos los estadounidenses tengan prosperidad y oportunidades. Imaginen el sentimiento de orgullo y propósito compartidos que podríamos tener. Estas medidas de apoyo a los consumidores inyectarían dinero al sistema en su base. La economía en su conjunto se vuelve más estable cuando hay una amplia base de personas que tienen dinero en efectivo para gastar. En lo político, el país podría ser menos propenso a la agitación. Los jóvenes podrían incluso sentir esperanza.

Pero la élite que está dispuesta a pensar a largo plazo es poca. La mayoría, como las élites de toda Europa después de la peste, prefieren aferrarse más a lo que tienen, y tratan de evitar que otros alcancen la prosperidad compartida, y al aferrarse a que todo sea para ellos, al final empujan a sus naciones a la crisis y lo único que queda son disturbios, luto, miedo, llamas y miseria.

Fuente: The New York Times.

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